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Sexo con chocolate

martes, 29 de noviembre de 2011


Entré, hacía frío allí dentro, apenas había luz, el tenue resplandor entraba por la ventana y rebotaba en la planicie de la vieja madera, sonó la puerta al cerrarse, sinónimo de que ella también había entrado, todo pasaba rápido, el reloj se movía a velocidad de vértigo, comenzó a subir la temperatura y nuestras prendas caían al suelo, tenía ganas, la gula no me reprimía. Sus brazos reposaron sobre mi espalda y mi pantalón vaquero cayó por completo al suelo, empezaba la música, aunque todavía sin una sinfonía clara, no nos dijimos nada, pero nos estábamos diciendo todo, se acabó la formalidad y llegó el momento de probarnos, la respiración y nuestra sonrisas empezaban a coger forma y el ambiente nos incitaba a hincar el diente al exquisito manjar.

Ausculté sus palpitaciones, iban en aumento, utilicé mi ironía y pregunté si tanto azúcar podría perjudicar su riego sanguíneo, ella sonrió y me afirmó que estaba muy baja en azúcar, pasaban los minutos pero a mi me parecían segundos, perdí la noción del tiempo y casi del espacio, habíamos entrado en calor, habíamos empezado el rito y la única prenda que nos cubría eran los finos hilos de una sábana blanca, ella quería chocolate sin condimentos, pero yo me empeñaba en decorarlo con algo de sacarina, temía que el atracón fuera difícil de digerir, pero no hubo tiempo para decidir, mi inconsciente y sus brazos, para que negar la realidad, me empujaban, el contacto de sus dedos provocaban en mi una respuesta en forma de un mayor agarre a su figura, y antes de ofrecerle mi postre, ya estaba abusando de sus suculentas naftalinas, era apasionante bordear con mis dedos aquellas trufas moldeadas y talladas al a medida, mi inconsciente actuaba por mi y sólo me guiaba por los cánones del placer, en un tira y afloja apasionante, yo también le ofrecí un buen escaparate de repostería, preferí que ella escogiera, ahí no dudó, se lanzó por la nata, quiso engullirla entera porque sabía que detrás le esperaba el chocolate, quería morder la tableta, tenía ansias de alcanzar el condimento, fue como un revoloteo de palomas, una guerra sin cuartel, donde las únicas heridas eran las del placebo que nos estábamos otorgando.

Y sí, aquello fue atracón como nos temíamos, había roto su estricta dieta baja en calorías y estaba manchado de chocolate, despeinado y con la cara rojiza, sonreía, como quien acomete una misión y se vanagloria en lo más alto, ella estaba más cansada que yo, no me estoy marcando ningún farol, entonces me miró con el ceño fruncido como quien busca el consuelo, provocando en mi cierta debilidad, yo todavía con los labios llenos de azúcar, quise aproximarme a ella y disfrutar de otro momento de placer, relamí el plato, y aproveché esas últimas capas de vainilla que aún resistían a la agitación previa. La luz dejó de ser tenue para convertirse en oscuridad, el ruido ya no lo hacíamos nosotros si no los coches que por fuera pasaban, los perros que por allí ladraban y las golfas golondrinas que buscaban marchitarse en pleno mes de noviembre, el pitido de una sirena, y su sonrisa, que todavía sonaba allí dentro.

Los comensales se disponían a abandonar la sala, no hizo falta dejar propina, salvo una mirada de compasión y cariño, me puse la chaqueta, se la puse a ella también, eran los últimos minutos, ella se maquilló y se recogió el pelo, yo me miraba al espejo y corregía los bocados del cuello con suaves pases de mano, pensaba en la ingesta de chocolate, mientras silbaba, ella me abrazó y salimos de allí juntos, hacía mucho frío pero el menú bien había merecido la pena. A nadie le amarga un dulce que dice el refranero.

Llegamos al cruce, eran casi las nueve de la noche, la agarré de la cintura y ella tocó mi cara sin afeitar, la besé (todavía había azúcar) y así nos despedimos, ella encendió su cigarro, era americano creo y me dijo que le había encantado compartir mesa y mantel conmigo, así pues yo le pregunté si repetiría velada y ella contestó:

-No lo sé, primero he de digerir todo el chocolate ingerido hoy. Hablamos...

Si tú me dices ven lo dejo todo. ¡Pero dime ven!

martes, 15 de noviembre de 2011


Tenemos las llaves, pero nos falta abrir la puerta, nos hemos aprendido el decálogo de buenas prácticas pero nos tiembla la voz al recitarlo, tenemos fobia a dar el último paso, tenemos miedo al fracaso, a no sentenciar la jugada, no hay árbitros, pero nosotros mismos nos posicionamos en fuera de juego.

El ser humano es experto en crearse a si mismo barreras, en escalar montañas cuando hay que seguir recto, somos aventureros, quizás algo heroicos, pero detestamos la simplicidad, será la competencia o la grandilocuencia, pero nos asustamos y nos cuesta dar el último paso, nos cuesta exhibir el amor hacia la otra persona, pensamos, que por acto de telepatía, podemos trasmitir sentimientos, y es cierto que hay miradas o confianzas en el lenguaje que nos delatan, pero si no resumimos esos gestos en un sencillo "te quiero" o "te necesito" podemos caer en el sueño de pensar que ya está todo hecho, en vivir de la ilusión de que nuestros sentimientos hacia la otra persona son correspondidos y que tarde o temprano todo acabará sucediendo, como por arte de magia, y no, somos materiales, somos imperfectos, nuestro cuero está tejido de heridas y nos toca dar el paso final.

Estos días he tenido la oportunidad de hacer una lectura muy recomendable, se titula "Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven" (Editorial Plaza y Janés) del novelista catalán Albert Espinosa, quien de forma muy hábil y amena nos explica sus inquietudes acerca del amor, la vida, la muerte y la enfermedad, e incluso nos muestra la amistad que puede existir entre una persona que está a punto de dejar esta vida y otra que acaba de llegar, provocando en el lector un auténtico manual de como ser felices. Y es que, y abandonado esta cita bibliográfica, la felicidad sólo se obtiene mediante el reconocimiento de nuestra debilidad, y es en el momento en el que somos capaces de exhibir nuestra pasión, amor o fidelidad hacia otra persona, cuando realmente nos encontramos con nosotros mismos y nos acabamos de conocer, es ahí donde vemos lo que somos. Aunque como dije antes, tenemos miedo, pensamos que es mejor vivir en la utopía de no decirnos nada y querernos, porque existe en nuestro interior un miedo a mercantilizar el amor, a etiquetarnos como pareja y que entonces no estemos a la altura y eso nos lleve un punto de partida peor del inicial, es decir, a no querernos, y por tanto nos conformamos, digamos y disculpen mis símiles con la economía, que somos negociadores de sentimientos, pero no nos damos cuenta, que sino sabemos gestionar nuestro amor y declararlo debidamente, también estaremos perdiendo el tiempo, pues sólo estaremos gestionando la mitad de un todo, y que por tanto, nos faltará la parte más importante, encajar la otra pieza del puzzle para entender la figura que queremos construir.

No tengan miedo, muchas veces ella lo está deseando, es tímida y quiere que des el paso, quiere esa seguridad de saber que también la quieres, necesita una aval para dar crédito (disculpen, les dije que era economista) renuncien a ese cierto egoísmo y olviden aquello de "sólo te querré  cuando tú me quieras" ya que siempre alguien debe de querer antes, espero que esto se haya entendido, nunca se quiere igual, pero si mejor, y es paradójico pero alguna que otra vez me enamoré de alguien que no lo estaba tanto de mi y luego resultó estar ella más enamorada de mi que yo de ella, joder! Cuánto pronombre personal para explicar algo tan sencillo, que no somos valientes y que mientras pensamos, el tiempo se nos pasa, y será otra persona quien aproveche su oportunidad, aquí los hábiles vencen. 

Dice el refranero que si luchas puedes perder, pero que si no luchas estás perdido, así que al menos inténtenlo, no se lo guarden, prueben el placer del amor, o el trago amargo del desamor, pero beban de esa fuente, si ella le dice que no, es que no merecía la pena y por tanto se ahorrará de pensar en alguien que no le convenía, si le dice que sí, más tiempo que tendrá para disfrutar, el tiempo es limitado, seguro que ella está esperando que le digas que vaya. ¡Díselo de una vez!

Ciao Silvio! Il sogno italiano è finito

lunes, 14 de noviembre de 2011


Empresario de éxito, cantante, conquistador de mujeres, showman, padre de familia, católico y a ratos, presidente de la República de Italia, en definitiva, ídolo a seguir por las clases medias del país. Y es que Italia no entiende de derechas o izquierdas, de socialismos o comunismos, ni tampoco de siglas partidistas, Italia es Berlusconi y Berlusconi es Italia, él es Dios y el pueblo fiel a su misa y liturgia.

Il Cavaliere nace en una familia adinerada de Milán un 29 de septiembre de 1936, y casualidades de la vida, da el salto a la política asesorado y guiado por su amigo Bettino Craxi, del Partido Socialista. A medida que va consolidando su imagen va haciéndose con el poder mediático y deportivo de Italia, consiguiendo así una penetración del berlusconimo en toda la población del país, desde el próspero norte lombardo a la isla de Sicilia pasando por Roma o Nápoles, ningún punto de la geografía transalpina se le resiste.

Él y sólo él funda el partido a su imagen y semejanza y el resto sale solo, el país funciona, o aparentemente eso parece, la corrupción interna no existe, Italia es feliz con sus apariciones televisivas, sus éxitos con el sector femenino, su campechanía y su compromiso con la  patria y la iglesia, factores que lo colocan como el padre de Italia, nada ni nadie puede anteponerse a él, ni la justicia, completamente sobornada y controlada por él, ni los medios de comunicación, también controlados por el mismo, hubo quien intentó quitarle la hegemonía, un tal Romano Prodi, cuya suerte duro poco. Así las cosas, Italia, como el resto del mundo entran en una declive económica sin precedentes y de repente el país se despierta de la burbuja de felicidad en que estaba sumergido, ésta se acabó, aparecen los problemas, todos se quejan, y la iglesia deja de ser berlusconiana para ser más italiana, ya no hay pan para sostener el circo y parte del fuerte sector empresarial del norte deja de apoyar las excentricidades de Silvio, los cuales se ganan el apelativo de "traidores"  y mientras tanto al pueblo se le agota la paciencia, eso sí, no hay partido en la oposición que pueda hacer frente al Popolo della Libertà (el partido de Berlusconi), a la oposición ni está ni se la espera, es como un holograma.

Y es que Italia parece otro mundo, país de talentos migrados, de buena cocina, de gente fiel, de estilo y clase, y por supuesto de historia y cultura, pero de corrupción desorbitada, además aceptada por el pueblo, donde todo el mundo hace la vista gorda, algo por otra parte propio del sur de Europa, pero acentuado y multiplicado por seis en el caso de Italia. Por encima de ideas políticas Italia vive bajo el orden y mando de una de las mayores burocracias de Europa, cosa que le ha llevado a una deuda pública de las más altas del mundo, impagable según muchos analistas y han llevado a Italia a un bonito escaparate lleno de iglesias e historia, pero también a un atraso económico y social, que por momentos recuerda a otro país como Grecia, con semejante pasado cultural, pero en la ruina económica.

Una vez que Berlusconi ha dimitido (aunque volverá, ya lo veréis) se abren incógnitas de lo que pasará, de hecho Italia está siendo intervenida y temporalmente se establecerá un gobierno de tecnócratas, seres venidos de otra galaxia a los cuales se les atribuyen conocimientos desmesurados, pero que no gozan del aval de las urnas, cosa que Silvio siempre podrá alardear, lo que está claro es que Italia no cambiará de la noche a la mañana y la mentalidad luterana no calará entre nuestros vecinos del mediterráneo, pero al menos se deberá de hacer el esfuerzo, esto supondrá seguramente que Italia pierda esa esencia y que los italianos liguen menos, es posible, pero a cambio el país vivirá una renovación de sus estructuras administrativas y de su mentalidad. ¿Os lo imagináis? Es complicado, el lambrusco nunca podrá ser como el champagne, pero cuando la botella está vacía no queda más remedio que llenarla si no queremos pasar sed.

Se abre la esperanza en Italia, un nuevo tiempo para hacer cambios y seguro que a partir de ahora Silvio podrá dedicar más tiempo a Patrizia D'Addario, Barbara Matera, Barbara Guerra, Barbara Montereale, Graziana Capone, Lucia Rosini, Roberta Nigro, Susanna Petrone.. y así hasta 131 mujeres que han pasado por sus manos. Ciao Silvio!

Flan sin nata

martes, 8 de noviembre de 2011


Hay muchos exponentes de la sinceridad, pero si nos ceñimos al campo musical hay uno por encima de todos, ese es Frank Sinatra (Hoboken, 12 de diciembre de 1915), los entendidos del género dicen que muchas veces no importaba la calidad de su voz o los juegos instrumentales, si no la potente capacidad de transmitir sentimientos que éste poseía y sobretodo su expresividad, haciendo de sus canciones auténticas historias repletas de sinceridad.

Y es que "La Voz", como era apodado el genio de Nueva Jersey, es la escuela de los que anteponen el fondo a las formas, el mentor de quienes pensamos que lo importante es la sinceridad de los actos y no lo "bonito" del acto, claro que en las centurias que hoy recorremos la tendencia desgraciadamente es otra, la imagen premia al texto y lo irrelevante vence a lo real.

Hago este recorrido para hablaros de un valor como es la sinceridad, creo que a corto plazo ser sinceros es un error, pues nos resta capacidad efectiva de seducción, pero a largo plazo es un valor muy seguro, ya que nos da una estabilidad emocional y una comodidad con nosotros mismos, aquí dependerá de cada uno el uso que hace de las mismas, aunque ya les aseguro por lo que he ido aprendiendo a lo lago de la vida que es mejor jugar a largo plazo. Casualmente Ava Gadner, quien fuera pareja de Frank Sinatra, ha confesado que "por culpa" de la sinceridad del segundo, la relación se fue al traste, pues Frank nunca cedía en sus trasmisiones emocionales, tanto en las positivas como en las negativas.

Claro, que ese exceso de sinceridad le llevó a perder muchas relaciones, pero también le hizo ganar otras tantas, y de todas ellas estaba "profundamente enamorado", eso suscitó más de una duda acerca de este cantautor, al que algunos han tildado infiel de forma equivocada, y digo de forma equivocada porque Frank Sinatra no mentía, sabía gestionar los tiempos de una relación, y una vez acabado el plazo sabía finiquitar la misma, no engañaba a nadie, se limitaba a confesar a la otra persona que esa llama del amor se acabó y que ahora tocaba encender otro fuego. Y tiene mérito, pues habitualmente las partes finales de las relaciones son las que están más cargadas de mentiras, junto con el comienzo, claro.

No busquen los condimentos ni la belleza del plato, no jueguen a exhibir valores que no puedan ser eternos, apuesten a largo plazo, y muéstrense tal y como son, sean sinceros, ya que, aunque les reste ese plus de innovación se estará generando una imagen más fiel de la persona, y en parte, también es de agradecer recibir una información real de la persona con la que vas a compartir buenos y malos momentos, acepten que la vida no es un Currículum Vitae donde se miente más que habla, no habrá detrás una persona de Recursos Humanos para evaluarnos, si no una persona de carne y hueso como nosotros, que quiere saber si merece la pena confiar en nosotros.

Así que por favor, enséñame las cartas y sírvame el postre, pero lo quiero sin condimentos ni decorados, quiero el flan sí, pero lo quiero sin nata, no me endulces tanto que al final me provocarás una subida de azúcar. 

Ya lo decía la canción.

I've loved, I've laughed and cried. I've had my fill; my share of losing. And now, as tears subside,
I find it all so amusing. To think I did all that; And may I say - not in a shy way,
" Oh no, oh no not me, I did it my way".

La madurez no existe, son los padres

lunes, 7 de noviembre de 2011


Hoy les hablaré de un palabra muy común, de un dogma casi litúrgico del que toda oposición a él nos conlleva a la temeridad y a no ser personas cuerdas. Sí, les hablo de la madurez, un concepto aplicable a las frutas que una vez sembradas han dado sus resultados y que alegremente, no sé porqué, hemos aplicado al ser humano como sinónimo de responsabilidad.

Hoy, un conocido preguntaba, ¿A qué edad se madura? No sabía que decirle, estaba pensando en la pubertad, en la adolescencia, en la primera pareja, en el primer sueldo, en el fallecimiento de un ser querido, hasta incluso miré la definición que daba nuestra biblia lingüística, la RAE, pero nada, era incapaz de responder, sin embargo, de entre todas las respuestas, apareció un lúcido de la dialéctica, un viejo espada de la lengua y compañero de filas llamado Sergio García, quien dejó una frase que me hizo reflexionar, tal cual cito, "la madurez es la edad que tienes más uno", a lo que luego añadía, "es la manera de achacar las equivocaciones que cometemos a nuestra inmadurez." 

Y es que la madurez, como bien indica el compañero no tiene edad ni punto de encuentro, y constantemente nos preguntamos si somos maduros, cometemos un error, pues nunca llegaremos a la madurez, ya que ésta es como el horizonte, que siempre vemos, pero nunca podemos alcanzar ni tocar. ¿Y por qué? Pues básicamente porque el mundo y la realidad son cambiantes, no son factores estáticos, de nada nos sirve ser maduros durante un tiempo y entender el entorno, si luego no nos adaptamos a los nuevos tiempos, volvemos entonces a la inmadurez. La madurez es el día a día, es aprender, es tener una visión de lo que puede pasar y tratar de adaptar nuestra mente y nuestro cuerpo a los retos que se nos presenten, unas veces bajo el paraguas de la improvisación y otras veces con la seguridad de que seguir ese camino nos llevará a entender el futuro. Por tanto la madurez es una actitud de vida, o lo que es lo mismo, la madurez es sencillamente lo que algunos llaman, responsabilidad, un concepto complicado de definir e imposible de abrazar, la madurez en definitiva es como ese amor tardío al que has enviado el mensaje y esperas respuesta, puedes creer que eres maduro, pero sólo el tiempo te dirá si eres maduro, será dentro de unos años cuando mires al pasado y analices si en su día hiciste bien o mal actuando así.

Seguramente en otros tiempos la gente no podía hacer reflexiones a largo plazo y las sociedades eran más conservadoras, de ahí a que la madurez se alcanzara únicamente haciéndose mayor, como por arte de magia, una vez pasada la mayoría de edad uno ya se hacía con los dominios de si mismo y adquiría este título, con el tiempo nos hemos dado cuenta que eso no era así, y que la madurez, como el hombre del saco, no era más que una figura retórica impuesta por nuestros padres, y por ende, de la sociedad.

Cuando me preguntan si soy maduro siempre respondo, ¡Ojalá! A lo que luego sentencio, "cada día que pasa descubro que de mi madurez soy más inmaduro", trato de lograr y dominar todo lo que a mi alrededor acontece y descubro que es muy difícil, por no decir imposible, así que asumiendo la derrota, trato de vivir aprendiendo cada día, con el sueño de poder transformar unos ideales (todo el mundo tiene derecho a soñar) pero con la consciencia de que la madurez se levanta conmigo cada día cuando suena el despertador, y que desde mi humildad y relevancia, trato de escuchar y ver, para luego poder decir lo que pienso.

"¡Puta madurez! Qué necesaria eres."

Si está deprimido. ¡Hable con su economista!

jueves, 27 de octubre de 2011


Que me perdone el gremio de los psicólogos, pero a día de hoy creo que un economista está más preparado para entender a las personas y cambiarlas, que no un psicólogo. ¿Por qué? En toda época hubo alguien que entendió a la sociedad, la transformó, la guió, le inyectó valores, la corrigió y en muchos casos la utilizó para fines propios, como las guerras.

En tiempos pasados fue la iglesia, quien utilizando a un pueblo totalmente fiel a un Dios o doctrina, los movía según los criterios que en esa época se establecían, en otras épocas este poder se diluyó, debido a la fuerza de la nobleza, la burguesía o incluso las dictaduras, donde un líder, venerado por el pueblo establecía que era lo bueno y que era lo malo. ¿Y quién nos inyecta hoy los valores? ¿Los psicólogos? ¿La iglesia? ¿Nadie? Hoy los valores vienen establecidos por el poder financiero, la sociedad es totalmente individualista y materialista, aún incluso en tiempos de crisis (económica), prácticamente todo se hace por dinero y por tanto, el psicólogo de este siglo, o entiende las relaciones económicas o ya puede abandonar su oficio, pues el ser humano tiene un nuevo Dios que se escribe con dígitos, un Dios que no impone valores como la gula, la pereza, la soberbia o nos dice que la familia ha de estar unida, sino que habla de valores nuevos como ser emprendedor, el bienestar, la austeridad, el crecimiento, la satisfacción del consumidor o la propiedad privada. 

Si hoy preguntamos a una persona en edad adulta y con la cabeza amueblada sobre que le haría feliz nos dirá, poder pagar la hipoteca, seguir fijo en ese empleo o sencillamente que haya un Estado detrás que pueda atender sus necesidades, otros irán más allá y exigirán poder viajar o poder comprar un coche como garante de su libertad personal, y luego estarán los que exigen traje, corbata y móvil. Una sociedad en la que todos, en menor o mayor medida nos hemos dotado de un patrimonio material y que lo consideramos parte de la familia, donde la realización personal (como me gusta esta palabra) es en muchos casos la imitación de unos ídolos musicales, deportivos o televisivos, así como también los ejemplos a no seguir también son de esa farándula mediática, no olvidemos que todo ello está controlado por el poder financiero. Por tanto, ya no queremos ser el perfecto obediente que asiste cada semana al rezo para demostrar su compromiso a la figura divina, ahora nos compramos esa colonia que anuncian para así marcar nuestro estatus social y dejar clara nuestra forma de ser.

De nada sirve que le hayan explicado los procedimientos químicos y mentales del cerebro y le hayan inculcado lo que era correcto o no en tiempos de Descartes o Kant, olvide eso, lance sus apuntes de psicología y filosofía, no tienen valor alguno, si quiere transformar la actual sociedad primero deberá conocerla, y me temo que muchos no la conocen, por incapacidad, por falta de estudio o por ignorancia cognitiva.

Al fin y al cabo todos somos parte de este sistema capitalista, y quizás no todos tenemos al mismo Dios como referente, somos politeístas como lo fueron los griegos, pero ahora, en lugar de Zeus o Poseidón, nos peleamos sobre si Apple o Android nos ofrece un mejor sistema operativo, sobre si el FC Barcelona o el Real Madrid jugó mejor esta jornada o sobre si Cristiano es mejor que Messi (permítanme discrepar como apasionado futbolero). Discusiones pasionales que si fueran oídas por un niño del cuerno de África le provocarían una carcajada de lo totalmente estúpidas e irrelevantes que son, pero es ésta y no otra la sociedad en la que nos ha tocado vivir y que día a día, unos más y otros menos, alimentamos y mantenemos, porque no seamos hipócritas, hay quienes se declaran contrarios al capitalismo y expulsan sus vísceras contra el mismo y al mismo tiempo no escatiman en comprarse el último modelo de iPhone o desearían tener dinero para gastarnos como todo buen nuevo rico, ejerciendo por tanto como capitalistas sin llegar a saberlo, lo que es incluso más grave, pues estos serían los más fieles del credo.

Atención, no quiero que mi artículo se lea como una crítica al sistema actual, esa opinión me la reservo para otro día, y requiere un análisis más profundo, sólo constato la realidad, el formato de vida de las sociedades occidentales y por ende del gran parte del planeta, así que ya saben, si están deprimidos o quieren respuestas a sus preguntas vayan a quien entienda la actual sociedad, a quien domine las variables financieras, a quien le sepa calcular el Euribor, ése será su psicólogo pues comprende el mundo en el que vivimos y en parte puede transformarlo. 

Invierta en amor. Es rentable

jueves, 20 de octubre de 2011


Hoy nos levantábamos con la noticia de que una agencia de calificación ha bajado a nuestro país la nota, es decir, nuestro atractivo económico, a ojos de muchos inversores ha caído de nivel y por tanto se fijan menos en nosotros a la hora de depositar sus dineros. ¡Anda! ¿Qué coincidencia? ¿Cuántas veces nos ha pasado esto a lo largo de la vida? Seguro que muchas, ya que en la ciencia de enamorar o atraer a otras personas hay ciclos cambiantes, volatilidad, subidas de infarto y recesiones continuadas.

Como economista, mucha gente me pregunta, ¿Dónde invertir en tiempos de crisis? ¿En la bolsa? Mala inversión, en lo que llevamos de año hubiese perdido bastante dinero. ¿En oro? No, el precio tocó su máximo y ya no va a subir más. ¿En vivienda? No, no se precipite, el ladrillo se acabó. La respuesta es sencilla, invierta en amor, los índices bursátiles de este elemento están al alza por una razón muy sencilla, el mercado está equilibrado, es decir, la demanda de amor es correspondida por una gran oferta y por tanto el precio es atractivo, es hora de comprar amor en el parqué de la vida, y hágalo confiado, deposite sus ahorros ahí, las previsiones a medio y largo plazo son muy optimistas, claro que no especule, pues ya sabe que el exceso de ambición, que los clásicos llamaban gula, le puede llevar a una mala digestión.

Es una inversión que requiere un capital inicial, pero muy bajo (lo que en el argot popular se conoce como "arreglarse un poco") y una única condición, creer en lo que estás haciendo. Si te has preparado con esos dos elementos, es tu momento, se realista, trata de buscar tu mejor valor del índice bursátil e intercambia valor, seguramente te marques unas previsiones al alza y luego el mercado corrija tu tendencia, no pasa nada, ahí interviene la fuerza del mercado o las previsiones del momento, al final merecerá la pena, la vida le ajustará un valor y le habrá salido más que rentable.

Ahora los que habéis invertido en esta acción me preguntaréis, ¿Cuáles son las claves para estimular este crecimiento? Es una pregunta complicada y todavía me estoy licenciando en el mundo del amor, así que mi respuesta es, sea sincero y feliz, disfrute del momento y no renuncie a lo que es, comparta ilusiones, llore, ría, tenga pasiones, equivóquese y acierte, hágalo todo a la vez y su acción será más rentable, lo que traducido al mundo de la economía sería, aportar más liquidez al dinero, al mismo tiempo trate de gestionar bien las fluctuaciones (que las va a haber), osea, ante una fuerte subida de sus emociones, contrólelas, y viceversa para momentos de bajón o de tristeza, no se hunda, si sabe o al menos intenta controlar esas variaciones habrá dado un paso muy importante.

¿Y si nadie me compra? Quizás es porque están muy sobrevalorados o porque han lanzado una OPA muy hostil (los más "tiracañas" del lugar) y la otra persona se ha sentido agredida, traten de comprar en pequeñas dosis, no paguen directamente con la VISA Corazón, paguen en metálico, pero no se hipoteque pues luego seguirá pagando las consecuencias aunque ya no tenga vínculos con esa persona, no hay que tener prisa, pues cuando menos lo espere le llegará el momento, cuando deje de mirar los gráficos día a día es cuando alguien comprará su acción amorosa y querrá compartir contigo un ciclo ascendente. Muévase, pero sobretodo mueva su corazón para que éste sea cada día un poco más rico.

Y por cierto, no hagan caso a las agencias de valoración, muchas veces opinan sin saber o lo hacen para influir negativamente en nuestro estado de ánimo. ¡Compre! ¡Compre!

Nunca estaréis solos

martes, 18 de octubre de 2011


No tiendo a tener ídolos, ni a divinizar a nadie, de hecho nunca he tenido un póster en mi habitación, salvo uno de Spiderman, cosas de la edad. Soy amante de lugares, de ideas o de procesos, pero rara vez canalizo todo mi amor hacia una figura con forma humana, por muy importante que ésta sea. Sin embargo estos días no puedo esconder mi admiración y fascinación por unos auténticos héroes, unas valientes personas que han padecido el asesinato de sus seres queridos, o directamente han vivido en sus carnes la extorsión y las amenazas de una banda de asesinos, que, en nombre de la pureza racial y los delirios nacionalistas de un tal Sabino Arana, han sufrido lo insufrible y todavía hoy mantienen las secuelas.

Sé que soy uno más, un ciudadano anónimo, un demócrata sin relevancia alguna, pero quiero desde mi distancia enviar todo mi afecto a estas personas, que estos días están viviendo la mayor humillación de sus vidas, pues el Gobierno Vasco (en manos del PSOE) y una parte de la izquierda española les pone a la misma altura que los asesinos de ETA. Aunque tengáis miedo y sintáis la soledad institucional, sabed que hay un pueblo entero que os apoya por encima de siglas políticas o asociaciones, y que somos muchos los que nunca nos rendiremos ante el chantaje de las pistolas y el lenguaje retorcido que los nacionalistas practican, y comos vosotros, también en un silencio espectral, nunca sucumbiremos al miedo, estad tranquilos pues estamos dispuestos a llegar a las últimas consecuencias.

Porque no se engañen, en el País Vasco no hace falta la paz, pues no hay dos bandos disparándose por las calles como si sucede o sucedió en Israel o Irlanda, por tanto no hay un conflicto que solucionar ni contrapartidas que dar a nadie, lo que hace falta en las tres provincias vascas y en su imaginario país llamado Euskal Herria (donde incorporan Navarra y el sur de Francia) es libertad, ocho palabras de sencilla pronunciación que a muchos les cuesta asumir, porque en el País Vasco unos han asesinado, matado y extorsionado, y otros han llorado los muertos, han vivido con miedo y no han podido desarrollar su vida en igualdad de condiciones, por eso me opongo al lenguaje de los etarras y su calculada ambigüedad donde para ellos el Estado practica también la violencia mediante la policía y los jueces, pues aquí no caben matices, y si quieren solucionar ese conflicto del que ellos hablan deben de dejar las armas, acatar la legalidad y pedir disculpas por el daño hecho. Así sin más, y si no aceptan la legalidad no hay más camino que perseguirlos como hasta ahora y derrotarlos con todos los instrumentos que un estado tiene a su alcance, así que asuman las consecuencias y sean claros en sus declaraciones, vuestra credibilidad está por los suelos y sólo queda un camino, vuestra liquidación. Depende de vosotros, la pelota está en vuestro tejado. 

En definitiva, la mal llamada "Conferencia por la Paz" celebrada ayer en Donostia-San Sebastián es un despropósito, donde unos por afinidad como Gerry Adams (IRA) y otros por desconocimiento como Kofi Annan, se reúnen para hablar de un conflicto que no existe, para buscar la paz donde no hay guerra y para pedir amnistía a los presos "políticos", nótese el entrecomillado, pues matar a una persona inocente sea del PP, del PSOE, un juez, un profesor o un simple viandante que por allí pasaba, nunca puede ser considerado un crimen político, y lo peor de todo no es que estas personas foráneas al tema asistan, lo grave es que el PSOE vaya a ese encuentro y le haga el juego a una banda terrorista, Desde mi punto de vista, lo sucedido ayer fue una traición a la democracia y al ánimo de todo un país, harían bien algunos en pedir disculpas, no a todo el pueblo, pero si al menos a las víctimas directas de unos asesinos que se creen poseedores de la vasquidad absoluta. No hablo del PNV y de determinado credo vasco, quienes con sus silencios y ambigüedad han alimentado el discurso de ETA.

Dice el refranero vascuence: "Gezurtiak zer duen merezi? Egia esatean ez sinetsi" (en castellano, ¿Qué merece el mentiroso? No creerle al decir la verdad.) ¡NO a ETA!

 
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