El placer de mandar a alguien a la mierda

sábado, 14 de mayo de 2011


Hay muchos placeres en la vida, no los enumeraré por falta de tiempo, pero uno de ellos es deshacerte de aquella gente que te obstaculiza y hacerlo además de forma brillante, sin fisuras y con elegancia. Todos nos hemos visto tentados alguna vez a escupir odio, a encendernos y a ejercer la dialéctica menos sensata, pero la clave es saber esperar el momento, no entrar en batallas cuando no tienes el arma apunto, reservar fuerzas y sortear como puedas las envestidas de aquella persona que quiere hacerte daño o que se dispone a jugar contigo como cual juguete. Espera tu momento y no te precipites.

Da igual si pierdes batallas, no importa si sales perdedor de esas contiendas, no importa su felicidad momentánea, si tu guerra es a largo plazo y juegas con inteligencia tú tendrás la última palabra, tú darás el último golpe y la satisfacción será máxima.

Mucha fue mi rabia contenida, demasiado previsible y estúpido en el campo de batalla y muchas humillaciones personales recibí, cada vez que, de buena fe pedía perdón, era una forma de arrodillarme y una victoria para mi enemigo, pero ya se sabe, nadie nace con un manual de instrucciones y cada paso que das es una lección de vida que debe servirte para algo, y sí, el momento llega, a veces se hace eterno y piensas que estás actuando mal, que estás siendo demasiado permisivo, lo que se conoce en el argot informal como "ser demasiado buena persona" y otras veces estás perdido, pero nada más lejos de la realidad es la táctica perfecta, actuar con honradez hasta el último minuto, actuar con sinceridad y amabilidad rompiendo así toda lógica a tu oponente que espera que le sigas el juego y entres en tensión, destrozando el argumentario a tus rivales y haciendo que su rabia aumente de forma exponencial.

Después de la resistencia llega el premio, quien parecía invencible, quien parecía impasible ante tu estrategia, quien parecía no tener corazón ni alma y ser inmune acaba desesperándose, acaba perdiendo los papeles y demostrando que todo era teatro, acaba dándote la razón y la victoria, es entonces, en ese momento de crecida absoluta, de fuerza y de confianza en uno mismo, cuando ya has visto las cartas a tus oponentes y puedes levantarte, alzar la cabeza, sonreír de oreja a oreja y entonar con poesía un claro "Vete a la mierda" al tiempo que por dentro sientes ese confort de haber actuado correctamente y de haberte quitado un peso de encima.

Es entonces cuando aprendemos que no merece la pena seguir intentándolo, que no se puede convencer a alguien que encierra en si mismo odio permanente, infelicidad y prejuicios y que además es incapaz de perdonar tus errores y de comprender la realidad, es entonces cuando nos damos cuenta que esa persona no es nada al lado de las grandes cosas que tiene la vida, es ahí cuando vemos que esa persona no te aporta nada y es ahí cuando el tiempo te recompensa, porque no hay nada mejor que mostrar indiferencia a quien te muestra odio, un odio que es sinónimo de haber perdido una batalla personal y que para mi supone un triunfo, un gran triunfo.

La historia llega a su fin, y lo mejor de todo es que el punto final lo pongo yo con un "Vete a la mierda" porque el Adiós queda reservado para la gente que lo merece. Otras veces me hubiese sentido mal porque sé que te duelen mis verdades aunque no lo manifiestes, pero esta vez no tengo ese sentimiento de culpa y es maravilloso. Llora si quieres en tu guarida de la soledad y cuando tus lágrimas se hayan secado habrás aprendido una lección más.

Como los mejores goles de Luis Enrique, también va dedicado. 

8 comentarios:

  1. Me gusta porque se nota que lo dices de corazón.

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  2. Impresionante Daniel, uno de los mejores artículos de como deshacerte de alguien que está en tu cabeza que he leído.
    Aca mis dies, se los dejo, no mas.

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  3. Daniel querido, investido que fuera como censor de tu letra, la misma obliga a decirte, que la bestia embiste, para luego cerrar con un ¡vete a la mierda! por tus conceptos de mierda.

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  4. No sé si eres tú la receptora de mi escrito (demuéstramelo), pero le perdí el miedo a las bestias por tanto puedes embestir lo que quieras, que yo esquivaré. Por lo demás, agradezco que hayas leído mi blog.

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  5. Leo un poco tarde, pero que razón tienes! Saludos

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