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El sitio Meditando que es gerundio es propiedad de Daniel Brígido. Si quieren contactar conmigo disponen de la siguiente dirección danielbrigido87@gmail.com

Háblame con la mirada

viernes, 14 de octubre de 2011


Dicen que la mirada es el reflejo del alma, y aciertan. Ya desde pequeños, cuando todavía no sabemos articular palabras ni tenemos conocimientos técnicos, nuestra mirada expresa lo que nuestra voz o nuestros gestos son incapaces de expresar, y por suerte, la mirada es un idioma internacional que no requiere de estudios ni hemerotecas, una especie de código con el que la humanidad se ha dotado para poder comunicarse de forma básica.

Es la mirada de ese niño con los ojos abiertos que nos muestra las ganas de ver el mundo, de conocer y de crecer, son las lágrimas que vierten de los mismos los que canalizan momentos de tristeza, rabia, impotencia e incluso alegría, son las pupilas dilatadas las que muestran nuestros momentos de placer y de amor hacia alguien, es la mirada fija la que muestra incredulidad por algo, es la mirada baja y fruncida la que nos muestra enfado y querer marcar terreno, son nuestras pupilas, las que moviéndose de un lado a otro nos muestran si decimos la verdad o mentimos, en definitiva, nuestros ojos son una combinación de elementos químicos que informan al receptor de nuestro estado de ánimo, y lo mejor de todo es que no los podemos controlar, eso hace que los ojos nunca puedan mentir y sean la parte más sincera de nuestro cuerpo humano.

La mirada tiene dominados y dominadores, quien domine la misma puede conquistar nuevos espacios ad eternum, en cambio, quien no tenga esa capacidad será absorbido por otra fuerza ajena y será incapaz de marcar su territorio. Cuando conocemos a alguien que nos atrae queremos buscar en sus ojos la respuesta a nuestras preguntas, somos inteligentes y prácticos, por eso recurrimos a la verdad en lugar de pasarnos el día con absurdas preguntas como el tradicional "¿Merece la pena luchar por ella?", por eso con valentía la miramos a los ojos y tratamos de mantener la mirada, intentamos vencer, al tiempo que la poseemos (el ser humano es posesivo por naturaleza), como en un combate de gladiadores, y en un frío secular que muchas veces nos rodea, perdemos toda orientación del espacio y del tiempo y quedamos atónitos por dos pupilas que hacen las veces de oráculo, es fascinante cuando las dos miradas chocan, cuando su mirada también se mantiene, esos segundos (o minutos) donde el silencio es comunicativo y donde nos decimos todo lo que somos incapaces de decirnos con la morfología de las palabras, nos decimos amor sin mostrarnos el corazón y es entonces, cuando un pequeño balbuceo de la pupila muestra nuestra inquietud, un guiño a viajar y movernos que provoca en la otra persona una sonrisa suave, es decir, ha entendido el mensaje, sabe que el movimiento de los ojos significa ganas de pasión, sabe que nuestras pupilas dilatadas muestran debilidad, y por mucho que nos de vergüenza decirlo, nuestros ojos nos han delatado.

Los ojos nunca cambian, como el código genético de una persona, es el patrón que nos identifica, y nos damos cuenta con el paso del tiempo, cuando volvemos a ver a esa persona que hacía tiempo no sabíamos nada y la miramos a los ojos, y vemos que nada ha cambiado, situaciones personales al margen, sus pupilas siguen siendo las mismas. Hace unos días miré a los ojos a una persona con la cual había compartido muchos momentos, vi sus ojos, los de siempre, pero los vi fríos, entendí que el tiempo había pasado y que además de mis ojos lagrimosos fruto del recuerdo y la nostalgia, fuera había llovido mucho, tanto que me costaba entender su mirada, pero comprendí que era ella. -Todo pasa muy rápido- Pensé. Y al salir de allí me había olvidado de la conversación, pero no de su mirada, pues esto último nunca se olvida.

Hablen más con la mirada y dejen que sus ojos aprendan a vocalizar.

Sie Kikinshka. "El hombre del traje metafórico"

viernes, 7 de octubre de 2011

Meditando con Sie Kikinshka

Nació en aguas internacionales y actualmente vive en países metafóricos. A sus casi 24 años este historiador de arte por la Universidad Autónoma de Barcelona se define así mismo como escritor, astronauta, amante y jardinero de nuestra mente. Profesa el egoteísmo como forma de vida y entre sus citas nos asegura que "Todo lo que nos atormenta tiene un paraguas". Está apunto de lanzar su primer libro, "Lisboa y las flores metafóricas" y queremos compartir el momento.

"Los mejores actos de terrorismo se han hecho en la cama"

¿Qué fue antes, usted o la metáfora, la metáfora o usted?
Puedes tratarme de tú, nos conocemos desde hace demasiado, pues si te soy sincero yo y la metáfora somos como dos organismos vivos que se ayudan entre si en una simbiosis literaria, somos irreductibles si colaboramos juntos, el problema es cuando no nos ayudamos y nos destruimos el uno al otro.

¿Cuál es su mayor fobia?
Tengo muchas fobias y miedos pero todas ellas son ramificaciones de la realidad, si te dijera alguna sería una mera especulación falsa, pues no coexisto con el miedo real sino con el irreal.

¿Y un defecto confesable?
Soy muy poco confesable o mejor dicho explícito, pero te diré la metáfora de ese defecto: Un hombre en llamas besando a una chica de gas propano.

¿Por qué deberíamos de leer su libro?
No lo deberíais leer.

Curiosa respuesta. ¿En los momentos de tormenta, te acompañó el paraguas?
Siempre, aunque a veces es difícil encontrarlo y hay que pedirlo prestado a otras personas o comprarlo de segunda mano u otras veces lo abres y está roto.

¿Cuál es su referente artístico?
El pintor que pintó mi salón de azul acrílico la semana pasada.

¿Y la persona que más ha influido en usted?
Mi abuela materna.

¿Qué ve a través de sus gafas oscuras?
En realidad el color del cristal es amarillo, y no las tengo para ver sino para no ver, así que la pregunta sería ¿Qué no quieres ver a través de tus gafas?

¿Hay poco que ver ahí fuera?
Hay demasiado, pero que me interese, hay muy poco.

¿Andy Warhol o Dalí, a quién resucitaría?
Warhol.

¿El arte es ocio o negocio?
El arte es devoción.

¿Ética o estética?
La palabra estética lleva dentro la palabra ética, de hecho una cosa no puede ser estética si no es ética.

¿La locura puede ser un modo de cambiar a la masa?
[risas] En realidad la locura es la manera para hacer creer a la masa una cosa que no es, es como cuando el mago con la mano derecha hace una cosa para distraer al público y hacer el truco con la otra.

Simple curiosidad, ¿Por qué tanta referencia a su cama?
La cama es el mejor ecosistema natural jamás creado por el hombre, soy una persona que hace mucha vida en la cama, sobretodo dormir y follar, pero es mágico ese territorio acolchado, de hecho en estos momentos escribo mi tercera novela, “El ecosistema triunfal” en la cual cual hablo de ella.

¿Lo de astronauta es por qué vive en otro mundo?
Sí.

¿Y lo de jardinero?
Mi primer libro habla de flores y he pasado mucho tiempo arrancando las malas hierbas de mis páginas para dejarlas crecer y florecer y así poder ofrecéroslas en el mejor estado posible.

¿El amor es una excusa o lo es todo?
El amor son las exequias de un fraude.

¿Eso quiere decir muchos males de amores?
Te contesto cuando se acabe el sueño.

¿Un lugar (físico) para perderte?
Lisboa y las flores metafóricas también.

¿Cuál es la última necrológica que ha leído?
Desayuno necrológicas cada día pero hoy quería venir a la entrevista en ayuno como si de una analítica de sangre se tratase.

¿Se siente libre?
Me siento atado a mi manera de concebir la libertad.

¿Qué le diría a alguien que quisiera ser como usted?
"Bébete un vaso de agua".

¿En la maleta le cabe toda la semántica metafórica o lleva más en los bolsillos?
La guardo en dos pendrive, uno llamado cerebro y el otro corazón, por si algún día se pierde uno tener una copia de seguridad en el otro.

Surrealismo contemporáneo con aires castizos de Sevilla, ¿Algún ingrediente más?
No.

Gracias y suerte. 

Y para el aguerrido lector que quiera disfrutar de una dosis de metáfora en forma de regalo visual, pásese por El Tizador de Cadáveres el blog oficial de Sie Kikinshka. 

¡Hagan juego!

miércoles, 5 de octubre de 2011


El amor es como una partida de Póquer, permítanme que utilice la forma cervantina en lugar del tradicional Poker anglosajón. El azar reparte las cartas, pero somos nosotros los encargados de jugar la partida. Es evidente que no todos partimos desde la misma posición, pero una vez que el crupier reparte las cartas ya no valen las excusas, somos nosotros y sólo nosotros los encargados de saber gesticular, de mostrar o no nuestra sinceridad y de predecir e intuir lo que puede pasar, únicamente nosotros decidimos, arriesgamos  y valoramos si merece la pena luchar por esa partida o plantarnos antes de cometer errores, una mala decisión nos podría llevar a una pérdida económica y de tiempo, en cambio una buena decisión nos llevaría a recoger los beneficios.

Y es que en la vida como en el póquer hay diferentes tipos de jugadores, los hay que marcan faroles puntuales para llevarse una mano, los hay mentirosos compulsivos que siempre muestran falsos diamantes (♦) para seducirnos y que de tanto mentir acaban siendo descubiertos, los hay conservadores que sólo asisten a las partidas que ven claras y por tanto carecen de sueños, los hay que mezclan ambas formas de juego, los hay que provocan para aumentar el valor de las pujas y que en la vida real serían los que escampan rumores, y así un sinfín de jugadores con un objetivo compartido y común, ganar la partida, porque no se engañen, en el amor no basta con participar, hay que ganar la partida, y sólo puede ganar uno.

Y no piensen que una buena mano de inicio les va a llevar al éxito, quien se precipita, empuña su pica (♠) al aire y es incapaz de controlar su alegría puede provocar una reacción contraria en el resto de jugadores, aquí entrarían esos amores muy caramelosos de inicio pero que a medida que se reparten nuevas cartas el valor se va diluyendo hasta convertirse en una mano no vencedora, lo mismo sucede a los pesimistas, los que siempre alegan tener malas cartas de inicio, esa actitud de no confiar en uno mismo que provoca que el resto de jugadores se marquen faroles y acaben desanimando tu puja, en la vida real equivaldrían a aquellas personas incapaces de liderar una relación, débiles sin sueños que no confían en si mismos y se ven superados por la competencia, y es que enamorar a alguien es una dura tarea, pues el buen jugador se demuestra partida a partida, aquel que sabe gestionar los tiempos y no se precipita ante el injusto azar, quien controla sus emociones y ambiciones y quien previamente ha estudiado a los rivales de la mesa, sólo éste demostrará ser un gran jugador de póquer y podrá ganar la partida.

Sean por tanto prudentes, no apuesten todo de inicio (en inglés, All in) aunque vean que cuentan con dos ases en la mano, y traten de alternar jugadas, bonitas combinaciones como preciosos tréboles (♣) verdes de cuatro hojas que nos dejan embobados de forma que así puedan sorprender al rival, ya saben que si siempre hacen lo mismo acabarán en la monotonía y eso no gusta, reinventen jugadas, hagan escaleras, tríos y parejas, planifiquen las partidas a largo plazo y por supuesto arriesguen, sino lo hacen nunca ganarán, y siempre habrá alguien que lo hará por ustedes.

Sé que puede parecer cínico comparar el póquer con el amor, ya que se presupone que en el segundo todo es perfecto e idílico, pero como no nos hemos caído de un árbol y somos conscientes de lo que sucede, acepten que el amor es como un juego y por tanto sean estrategas, sin caer en la ludopatía, ya que los abusos nunca fueron buenos incluso en esto del amor, tampoco hagan trampas ni espíen las cartas que no son suyas ya que sino serán expulsados de la partida, así que disfruten, háganlo con cabeza, pero también con corazón (♥). ¡Hagan juego!

Ese enemigo llamado inconsciencia

martes, 4 de octubre de 2011


Hoy les hablaré del cerebro y sus profundidades, pero tengo un pequeño problema, no estudié ni química ni medicina y por tanto soy incapaz de utilizar un lenguaje técnico ni tampoco conozco las piezas de las que se compone la susodicha estructura, pero gracias a un filósofo austriaco llamado Sigmund Freud, así como a la propia experiencia trataré de desgranar el asunto.

Habitualmente los seres humanos tendemos a crear círculos afectivos y círculos de odio, nuestro cerebro va recogiendo la información, el cual de forma hábil se encarga de procesar, almacenar y borrar, hasta ahí todos de acuerdo, no descubro nada, dentro de ese proceso intervienen dos agentes, la consciencia, es decir aquello que depende de nosotros y la inconsciencia, una especie de cuarto oscuro dentro de nuestro cerebro, que sin darnos cuenta almacena esas cosas que reprimimos y las situaciones que no queremos exteriorizar, es ahí donde radica nuestro mayor enemigo y no fuera, y es precisamente el inconsciente el culpable de nuestras fobias y traumas.

Lo resumiré en un ejemplo básico y que seguro que todos hemos vivido como es el hecho de acabar una relación con nuestra pareja, la cual podemos dividir en dos fases, la parte positiva, que es el momento en que estamos juntos y disfrutamos y la parte negativa, en que decidimos cortar, esta segunda fase de divide a su vez en dos bloques, el momento de tensión directa (los porqués del final de relación, las discusiones y en algunos casos las humillaciones) y para mi la peor de las fases, la tensión indirecta, es decir, la batalla que libramos contra nosotros mismos, con un enemigo interno llamado inconsciente, el cual se encarga de recordarnos día a día lo buena y gran persona que era nuestra pareja y lo fracasados que somos nosotros ahora sin ella, ese inconsciente que piensa por nosotros y nos pone una venda en los ojos que nos impide ver la realidad. Para mi es el momento más duro de todos, por mucho que busquemos una lógica y tratemos de borrar a esa persona de nuestra mente, nuestro enemigo inconsciente no nos deja y no para de enviarnos señales del estilo, ¿Cómo estará?, ¿Con quién estará? o ¿La podré recuperar? Haciendo que tengamos necesidad de volver a saber de esa persona, y que acabemos con la frase más típica en el argot del amor, "No puedo olvidarla"

El inconsciente saca todos nuestros defectos y nos desanima, dibuja en nuestra mente una realidad inexistente y lo peor de todo es que no sabemos combatirlo, en lugar de borrar esos restos que nos quedan, los alimentamos para que se hagan más grandes, provocando una agonía que se alarga en el tiempo. Y ustedes me preguntarán, ¿Y cómo vencer al inconsciente? Una buena pregunta de difícil respuesta, ya que cada cerebro es un mundo, pero mi opinión y experiencia propia me dicen que la única forma de vencerlo es asumir que esa persona no forma parte de tu vida y no lo formará nunca más y observar el día a día, darse cuenta de que el mundo no se acaba en una persona, aprender a no depender de nadie sin tampoco caer en la soledad, si hacemos ese ejercicio tan básico y disfrutamos en nuestro día a día y tratamos de ser felices, esos restos se irán borrando y por arte de magia acabarán desapareciendo, claro que el tiempo dependerá de factores que desconozco, ya les dije que no me dedico a la medicina, por lo tanto hagan ese esfuerzo, la recompensa será máxima, y ahora me preguntarán, ¿Cómo puedo saber que ya no quedan restos? Muy fácil, el día que puedan ver una foto de su ex pareja o hablar todo el día de ella sin que eso le provoque recuerdos, rabia o sensaciones anormales habrán conseguido quitarse los restos, les aseguro que la sensación es impresionante e indescriptible, una especie de orgasmo cerebral.

Sean conscientes de lo inconsciente y ganarán la batalla.

La autopista de la vida

lunes, 3 de octubre de 2011


La vida es una autopista, una gran autopista, unas veces nos toca correr en solitario por caminos inciertos y otras veces disfrutamos del viaje, a veces pisamos demasiado el acelerador confiados de nuestras habilidades mientras que otras veces conducimos con mucha precaución debido a las inclemencias del tiempo, de la carretera, o debido a nuestra falta de veteranía sobre las cuatro ruedas.

Unos son imprudentes al volante, viven al límite y disfrutan a cada curva, no importan los riesgos, otros sin embargo son más precavidos, llegan más tarde a su destino y no experimentan esa sensación de velocidad, para gustos los colores. Por supuesto, no todos partimos con el mismo automóvil, los hay con más potencia, los hay más versátiles o familiares, los hay clásicos y los hay deportivos, los hay robustos que están hechos para trepar en la naturaleza y los hay pequeños para quienes prefieren la ciudad, cada uno tiene unas necesidades y objetivos diferentes, de ahí que unos siempre quieran ganar, otros se conformen con la mediocridad, y otros siempre sean los lentos del pelotón.

Sea cual sea nuestro vehículo y nuestras necesidades a lo largo de la vida nos equivocaremos de camino, cambiaremos de preferencias y hasta modificaremos el carácter en función de los circuitos en los que nos haya tocado correr, nos arrepentiremos de no haber escogido la ruta correcta, mientras que otras veces nos enorgulleceremos de nuestra astucia de haber escogido el camino acertado y de haber llegado al destino, unas veces cogeremos el atajo y otras veces daremos la vuelta y otras veces nuestra libertad será limitada y nos veremos obligados a pagar peajes para poder avanzar en la vida, y es evidente que nuestro estado no siempre será el mismo, el tiempo hará mella en nuestra carrocería y en nuestros neumáticos, y muchas veces la falta de preocupación hará que el vehículo falle, claro que en la mayoría de casos y salvo accidente grave, habrá reparación, es cuestión de llevar un control sobre nosotros mismos y corregir aquellos errores, para así no llevarnos sustos y pinchar en medio de la carretera.

Como ven, la autopista existe, pero el camino lo hacemos nosotros muy a pesar de que no siempre podemos elegir, sin embargo hay algo que por encima de las circunstancias y preferencias he aprendido a lo largo de mi vida y que seguramente la DGT les recomienda; Nunca paren, pueden frenar, pueden ir marcha atrás y es posible que necesiten una reparación para volver a confiar en su automóvil, pero nunca paren, puesto que eso provocará el envejecimiento de su coche y su oxidación, así que emprendan camino, sean realistas acerca de cuales son sus posibilidades, no se ofusquen por los errores del pasado y no se comparen con el último deportivo de gama alta que acaba de salir al mercado, miren el nivel de combustible pues estoy seguro que todavía les queda mucho y sigan hacia adelante.

Ya saben, pisen el acelerador, mucho o poco, eso ya es su responsabilidad, pero por favor, ¡Písenlo!

Superhéroes anónimos

viernes, 30 de septiembre de 2011


También abreviados como S.A., aunque a diferencia de éstas, los superhéroes anónimos no cotizan y su valor  nunca se contabiliza en unidades monetarias. Hoy vengo a hablarles de esas personas irrelevantes para el mundo pero muy relevantes para nosotros, esos seres altruistas (del francés, altruisme) que hacen que nuestras vidas sean mejores y más felices, ustedes seguramente podrán contarme sus historias personales, y yo las mías, y estoy convencido de que no acabaríamos nunca, pues la vida está cargada, por suerte, de personas que sin ánimo de lucro nos facilitan nuestro día a día.

Porque lejos de buscar los focos o el reconocimiento mediático, y todavía más lejos de tratar de moldearse en figura de culto a seguir por los demás, el altruista es alguien sencillo, alguien que demuestra el cariño hacia los demás en los momentos en que este lo necesita y además lo hace sin llamar la atención, con cierto sigilo,  una manera de invertir en humanidad, pero en este caso sin tipos de interés. ¿No es algo fascinante? ¿Hay algo más placentero que ver como ese superhéroe acude a rescatarnos en momentos de dificultad?

No hay consenso sobre estas situaciones, unos dicen que son golpes de suerte y ayudas caídas del cielo, mientras que otros lo llaman humanidad, la batalla entre ambos está igualada, y la verdad que yo no sabría por cual decantarme, pero lo fascinante es que los héroes anónimos existen, están ahí y te sorprenden, cuando parece que has perdido, cuando estás desanimado o cuando ves que las puertas se te cierran de par en par, es cuando la voluntad aparece y te abre un resquicio de esa puerta para que puedas entrar, y a cambio, no te extiende una factura, es fascinante como en una sociedad tan individualista y cada día más egoísta, los superhéroes anónimos se niegan a desaparecer y aguantan como cual fauna sobrevive en un bosque donde cada día quedan menos árboles, porque la ciencia del altruismo tiene dos vertientes, unas veces recibimos y otras veces aportamos, y es curioso como cuando haces algo por alguien que quieres o que es cercano a ti, y ves que esa persona progresa, tu felicidad es absoluta, me atrevería a decir, de las pocas veces en que somos felices sin algo material al lado, y la sensación es indescriptible, ningún diccionario por preciso que sea podría definir esa sensación.

Y es que, a pesar de no tener superpoderes ni poder trepar por los edificios, esas personas están ahí, esa magia existe y nos acaba sorprendiendo, lo peculiar de la historia, es que esos momentos difícilmente se pueden compartir, normalmente quedan guardados en nuestra retina y en nuestro corazón, como si de un secreto se tratase, como si nos diese vergüenza contarlo, y la verdad es que tiene una explicación lógica, el ser humano rehuye de los momentos de debilidad, y precisamente estos superhéroes son los que consiguen demostrarnos que en realidad somos débiles y frágiles, yo añadiría muy frágiles, además, ¿No es bonito guardar para nosotros estos momentos? Así que no me cuenten sus situaciones, no digan quien ha sido ni que ha sido, guárdenlas, aprovéchenlas y por supuesto sean agradecidos.

PD: Sí, es un agradecimiento a varios superhéroes cuyas identidades no voy a desvelar. 

La "proesía" como arma de seducción

jueves, 29 de septiembre de 2011


Los seres humanos estamos plagados de errores e imperfecciones, tantos como el título de este artículo, y uno de ellos es el empecinamiento de creernos en la verdad absoluta de las cosas. Entre esas verdades está la capacidad de seducir a la otra persona en el ámbito de las relaciones sociales, difícil tarea con difícil respuesta pues el cerebro humano es demasiado complejo y las circunstancias personales lo son todavía más.

Partiendo de la base de que no hay técnica infalible para seducir y que por tanto mi artículo no puede ser tomado como una verdad ni como una referencia me lanzo a verter mi opinión en base a mi experiencia y mis vivencias, seguramente una más entre las tantas y tantas teorías formuladas a lo largo del tiempo.

En el campo de la seducción encontramos dos tipos de personas diferentes, los que buscan la poesía y los que buscan la prosa, los primeros saben jugar con la retórica, con las palabras coloreadas y con el primer beso, los segundos no impresionan tanto al mostrar la primera carta, pero sin embargo son buenos jugadores a lo largo de la partida, luego hay un tercer bloque, quizás más escaso, pero más talentoso, los que saben hacer la perfecta medición entre prosa y poesía, es decir, la proesía. Aquel que sabe controlar lo que habitualmente denominamos "ñoñería", pero que tampoco peca de ser "aburrido y realista", quien te hace soñar con los ojos despiertos sin necesidad de estar subido en el árbol de la fantasía, les confieso que quienes dominan la proesía dominan la seducción. 

Porque seamos sinceros, quien abusa de la poesía está condenado al fracaso, el envoltorio es importante en el amor, la imagen, las impresiones, pero éstas, como el precio de un vehículo empiezan a caer desde el momento en que se adquieren, disculpen el símil económico, pero me siento muy cómodo en ese campo, por tanto aquel que sólo es un envoltorio corre el riesgo de perder sus opciones una vez que la otra persona ha desatado el lacito. Pero claro, en el otro extremo tenemos los que abusan de la prosa, los que no dan importancia a la imagen y plantean todas las situaciones con un realismo extremo, con una cruda realidad que es al mismo tiempo una limitación a la imaginación y a los sueños conjuntos, y todos sabemos que en esto del amor, quien no es capaz de soñar en cosas imposibles no es capaz de enamorarse, ya que el amor "es un contrato de objetivos no realizados pero que quedan pendientes de realizar", quédense con esta definición, pues es importante, ya que si la otra persona ve esos objetivos imposibles debido al exceso de realismo y rutina, se acabará la relación y por tanto, el exceso de prosa hará volar por los aires el momento.

Es difícil compaginar ambas, prosa y poesía, soy consciente, depende de la persona, del momento, de las circunstancias personales, de las expectativas y muchos factores, pero todos debemos de intentar buscar ese punto medio, corregir las desviaciones a uno y a otro, de forma que compensemos los picos, si lo conseguimos tenemos muchas papeletas para seducir, y además hacerlo con seguridad, ya que por supuesto, quien confía en lo que hace y lo hace con ilusión está dando el primer paso para que las cosas le salgan bien.

No se si este texto les habrá seducido, pero he intentado hacerlo con mucha proesía. Salgan y disfruten del otoño.

Europeizando que es gerundio

miércoles, 28 de septiembre de 2011


Vivimos tiempos convulsos, muy convulsos, la utópica Europa creada a partir de la Segunda Guerra Mundial no corre peligro de entrar en otra guerra, pero sí de perder la credibilidad y las expectativas marcadas por muchas generaciones de europeos.

No me gustan las palabras acabadas en -ista, así que no diré eso de "Soy europeísta" sino más bien diré que soy europeo, y me entristece a la vez que me preocupa ver una Europa sin rumbo y tan desunida, una Europa que se consume en un nuevo escenario global donde la música la compone China y la bailan los Estados Unidos, aunque también con dificultades.

¿Por qué Europa no arranca? ¿Falla el motor alemán comandado por Frau Merkel? ¿No acaba de despegar el Concorde francés dirigido por Sarkozy? ¿Es un lastre el sur de Europa? Son muchas las preguntas y pocas las respuestas certeras. Desde mi punto de vista el problema de Europa, es que se han dejado las cosas a medias, propulsamos el vehículo, le dimos gasolina y lo tiramos por un precipicio, ahora sin volante, esta Europa es imposible de manejar y es un sálvese quien pueda, al tiempo que los rescates a Grecia o Portugal son simples correcciones cortoplacistas para no toparnos en las curvas, pero el problema sigue ahí y va a seguir hasta que Europa no decida ejercer de europea, en el pleno sentido de la expresión. Cuando la Unión Europea decida hacerse fuerte y crear una Agencia de Calificación propia o emitir Eurobonos que la defiendan de los tiburones especuladores del mundo anglosajón, hasta que Europa no se decida a hacer una política fiscal conjunta o una política laboral común, hasta entonces Europa no va a tener sentido y el Parlamento Europeo va a ser una constante pelea de grillos donde cada uno barrerá para casa, al tiempo que las bolsas se desplomarán y asistiremos a rescates imposibles y deudas que los países periféricos nunca podrán devolver, dibujando un escenario donde el nacionalismo de los estados prevalecerá por encima del sentido común. Desde mi punto de vista, esto podría ser peligroso.

No tiene sentido que el BCE regule el tipo de interés del Euro y pueda emitir moneda, y sin embargo no se pueda decidir la subida o bajada de los impuestos, o su distribución, pues ésta competencia radica en manos de los países miembros, haciendo que Europa vaya a dos direcciones. Es hora de ceder soberanía nacional, para ganar soberanía europea, entiendo que a los patriotas trasnochados y amantes de las viejas esencias esto les pueda molestar, así como a los acomodados políticos, pero es el único camino viable para la salvación europea y de los países que la forman, sin ir más lejos, y aunque muchos compatriotas euroescépticos puedan pensar lo contrario, España estaría todavía más hundida de lo que está sino fuera por Europa y por el euro, que la crisis y el desánimo no nos cieguen, no es hora de aferrarnos a las banderas y a los viejos aranceles, es hora de dar el paso definitivo en Europa, ya sé que quizás no resulte atractivo de primeras, y pueda ser forzado, pero es la única opción que nos queda para poder seguir bailando al compás de una música que cada día suena más débil, démosle una oportunidad.

¡Viva Europa!

 
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