Contacta

El sitio Meditando que es gerundio es propiedad de Daniel Brígido. Si quieren contactar conmigo disponen de la siguiente dirección danielbrigido87@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta sentimientos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sentimientos. Mostrar todas las entradas

Si tú me dices ven lo dejo todo. ¡Pero dime ven!

martes, 15 de noviembre de 2011


Tenemos las llaves, pero nos falta abrir la puerta, nos hemos aprendido el decálogo de buenas prácticas pero nos tiembla la voz al recitarlo, tenemos fobia a dar el último paso, tenemos miedo al fracaso, a no sentenciar la jugada, no hay árbitros, pero nosotros mismos nos posicionamos en fuera de juego.

El ser humano es experto en crearse a si mismo barreras, en escalar montañas cuando hay que seguir recto, somos aventureros, quizás algo heroicos, pero detestamos la simplicidad, será la competencia o la grandilocuencia, pero nos asustamos y nos cuesta dar el último paso, nos cuesta exhibir el amor hacia la otra persona, pensamos, que por acto de telepatía, podemos trasmitir sentimientos, y es cierto que hay miradas o confianzas en el lenguaje que nos delatan, pero si no resumimos esos gestos en un sencillo "te quiero" o "te necesito" podemos caer en el sueño de pensar que ya está todo hecho, en vivir de la ilusión de que nuestros sentimientos hacia la otra persona son correspondidos y que tarde o temprano todo acabará sucediendo, como por arte de magia, y no, somos materiales, somos imperfectos, nuestro cuero está tejido de heridas y nos toca dar el paso final.

Estos días he tenido la oportunidad de hacer una lectura muy recomendable, se titula "Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven" (Editorial Plaza y Janés) del novelista catalán Albert Espinosa, quien de forma muy hábil y amena nos explica sus inquietudes acerca del amor, la vida, la muerte y la enfermedad, e incluso nos muestra la amistad que puede existir entre una persona que está a punto de dejar esta vida y otra que acaba de llegar, provocando en el lector un auténtico manual de como ser felices. Y es que, y abandonado esta cita bibliográfica, la felicidad sólo se obtiene mediante el reconocimiento de nuestra debilidad, y es en el momento en el que somos capaces de exhibir nuestra pasión, amor o fidelidad hacia otra persona, cuando realmente nos encontramos con nosotros mismos y nos acabamos de conocer, es ahí donde vemos lo que somos. Aunque como dije antes, tenemos miedo, pensamos que es mejor vivir en la utopía de no decirnos nada y querernos, porque existe en nuestro interior un miedo a mercantilizar el amor, a etiquetarnos como pareja y que entonces no estemos a la altura y eso nos lleve un punto de partida peor del inicial, es decir, a no querernos, y por tanto nos conformamos, digamos y disculpen mis símiles con la economía, que somos negociadores de sentimientos, pero no nos damos cuenta, que sino sabemos gestionar nuestro amor y declararlo debidamente, también estaremos perdiendo el tiempo, pues sólo estaremos gestionando la mitad de un todo, y que por tanto, nos faltará la parte más importante, encajar la otra pieza del puzzle para entender la figura que queremos construir.

No tengan miedo, muchas veces ella lo está deseando, es tímida y quiere que des el paso, quiere esa seguridad de saber que también la quieres, necesita una aval para dar crédito (disculpen, les dije que era economista) renuncien a ese cierto egoísmo y olviden aquello de "sólo te querré  cuando tú me quieras" ya que siempre alguien debe de querer antes, espero que esto se haya entendido, nunca se quiere igual, pero si mejor, y es paradójico pero alguna que otra vez me enamoré de alguien que no lo estaba tanto de mi y luego resultó estar ella más enamorada de mi que yo de ella, joder! Cuánto pronombre personal para explicar algo tan sencillo, que no somos valientes y que mientras pensamos, el tiempo se nos pasa, y será otra persona quien aproveche su oportunidad, aquí los hábiles vencen. 

Dice el refranero que si luchas puedes perder, pero que si no luchas estás perdido, así que al menos inténtenlo, no se lo guarden, prueben el placer del amor, o el trago amargo del desamor, pero beban de esa fuente, si ella le dice que no, es que no merecía la pena y por tanto se ahorrará de pensar en alguien que no le convenía, si le dice que sí, más tiempo que tendrá para disfrutar, el tiempo es limitado, seguro que ella está esperando que le digas que vaya. ¡Díselo de una vez!

Háblame con la mirada

viernes, 14 de octubre de 2011


Dicen que la mirada es el reflejo del alma, y aciertan. Ya desde pequeños, cuando todavía no sabemos articular palabras ni tenemos conocimientos técnicos, nuestra mirada expresa lo que nuestra voz o nuestros gestos son incapaces de expresar, y por suerte, la mirada es un idioma internacional que no requiere de estudios ni hemerotecas, una especie de código con el que la humanidad se ha dotado para poder comunicarse de forma básica.

Es la mirada de ese niño con los ojos abiertos que nos muestra las ganas de ver el mundo, de conocer y de crecer, son las lágrimas que vierten de los mismos los que canalizan momentos de tristeza, rabia, impotencia e incluso alegría, son las pupilas dilatadas las que muestran nuestros momentos de placer y de amor hacia alguien, es la mirada fija la que muestra incredulidad por algo, es la mirada baja y fruncida la que nos muestra enfado y querer marcar terreno, son nuestras pupilas, las que moviéndose de un lado a otro nos muestran si decimos la verdad o mentimos, en definitiva, nuestros ojos son una combinación de elementos químicos que informan al receptor de nuestro estado de ánimo, y lo mejor de todo es que no los podemos controlar, eso hace que los ojos nunca puedan mentir y sean la parte más sincera de nuestro cuerpo humano.

La mirada tiene dominados y dominadores, quien domine la misma puede conquistar nuevos espacios ad eternum, en cambio, quien no tenga esa capacidad será absorbido por otra fuerza ajena y será incapaz de marcar su territorio. Cuando conocemos a alguien que nos atrae queremos buscar en sus ojos la respuesta a nuestras preguntas, somos inteligentes y prácticos, por eso recurrimos a la verdad en lugar de pasarnos el día con absurdas preguntas como el tradicional "¿Merece la pena luchar por ella?", por eso con valentía la miramos a los ojos y tratamos de mantener la mirada, intentamos vencer, al tiempo que la poseemos (el ser humano es posesivo por naturaleza), como en un combate de gladiadores, y en un frío secular que muchas veces nos rodea, perdemos toda orientación del espacio y del tiempo y quedamos atónitos por dos pupilas que hacen las veces de oráculo, es fascinante cuando las dos miradas chocan, cuando su mirada también se mantiene, esos segundos (o minutos) donde el silencio es comunicativo y donde nos decimos todo lo que somos incapaces de decirnos con la morfología de las palabras, nos decimos amor sin mostrarnos el corazón y es entonces, cuando un pequeño balbuceo de la pupila muestra nuestra inquietud, un guiño a viajar y movernos que provoca en la otra persona una sonrisa suave, es decir, ha entendido el mensaje, sabe que el movimiento de los ojos significa ganas de pasión, sabe que nuestras pupilas dilatadas muestran debilidad, y por mucho que nos de vergüenza decirlo, nuestros ojos nos han delatado.

Los ojos nunca cambian, como el código genético de una persona, es el patrón que nos identifica, y nos damos cuenta con el paso del tiempo, cuando volvemos a ver a esa persona que hacía tiempo no sabíamos nada y la miramos a los ojos, y vemos que nada ha cambiado, situaciones personales al margen, sus pupilas siguen siendo las mismas. Hace unos días miré a los ojos a una persona con la cual había compartido muchos momentos, vi sus ojos, los de siempre, pero los vi fríos, entendí que el tiempo había pasado y que además de mis ojos lagrimosos fruto del recuerdo y la nostalgia, fuera había llovido mucho, tanto que me costaba entender su mirada, pero comprendí que era ella. -Todo pasa muy rápido- Pensé. Y al salir de allí me había olvidado de la conversación, pero no de su mirada, pues esto último nunca se olvida.

Hablen más con la mirada y dejen que sus ojos aprendan a vocalizar.

 
Meditando © 2012 | Designed by Bubble Shooter, in collaboration with Reseller Hosting , Forum Jual Beli and Business Solutions