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El sitio Meditando que es gerundio es propiedad de Daniel Brígido. Si quieren contactar conmigo disponen de la siguiente dirección danielbrigido87@gmail.com

Sonríe por encima de tus posibilidades

miércoles, 1 de agosto de 2012


Se ha puesto muy de moda en el lenguaje político, mediático y económico esa fábula de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, como si la posibilidad en si fuera un objeto cuantificable y calculable. Lo que si parece más claro, y aquí hago las veces de observador, es que cada día se sonríe menos y se sonríe peor, ergo, hay una bajada cuantitativa y cualitativa, por tanto estamos sonriendo menos de lo que deberíamos, pero claro, aquí ni el FMI ni el BCE nos van a recomendar que sonriamos más, ni nadie nos va advertir de esa carencia.

¿Por qué sonreímos menos? La explicación es muy sencilla, hemos vinculado nuestra felicidad a objetos cuantificables en términos monetarios, hemos hecho de la posesión un placer y hemos apartado los gestos afectivos, la asociación entre personas y los actos altruistas a una segunda división en nuestras vidas, esto ha hecho que durante tiempos de bonanza, todos fuéramos felices y que de repente, una vez finalizado ese sueño y sustento material, todos hayamos entrado en depresión, tristeza y ofuscación.

Pero, ¡Alerta! Que diría el crítico televisivo Ferran Monegal, esta perversión humana no ha surgido de la noche a la mañana, ni mucho menos espontáneamente, hemos llegado hasta este escenario porque entre todos hemos ido desarrollando desde pequeños unos valores y una ética que distaban de lo moralmente correcto y humano, y hemos asumido una prostitución en nuestro código deontólogico como nunca antes se había hecho, sumado claro, a que el ser humano es ya de por si imperfecto e instintivo. Hemos reducido por tanto la felicidad a muy pocas cosas, y hasta el amor hoy día se ha llevado a unos límites completamente artificiales, guiados por las principales cadenas de consumo y los medios de comunicación. 

Sólo nos preocupa lo nuestro, no tenemos conciencia de vivir en sociedad, salvo cuando vamos a votar y todos "queremos cambiar el país" o cuando desde la barra del bar, muchas veces en estado de embriaguez, nos envalentonamos. Hemos convertido al ser antisocial que se monta en el metro con sus auriculares y no dice ni pío en nuestro referente social, en cambio, ese hombre mayor que se sienta a nuestro lado y trata de entablar una conversación, lo hemos elevado a la categoría de abuelo pesado que nos da la barra, cuando no nos damos cuenta, pero quien realmente nos da por saco es un modelo de sociedad y unos valores prefabricados que nos empujan hacia un precipicio de insolidaridad, egoísmo y poca humanidad, aderezados con mucho circo de por medio para que vivamos entretenidos y pensemos que realmente somos felices. Hemos minusvalorado el arte, el placer de estar una tarde devorando un libro, la necesidad de compartir momento con otra persona o el simple hecho de sumergirse en un bosque y vivir un poco la naturaleza en lugar de ver tantas luces y tantos logotipos al grito de "Compre, compre" o "Estamos de oferta." 

Está claro que nuestra felicidad vendrá determinada por nuestra ética, es decir, por tener la capacidad de discernir de lo que es realmente importante y lo que es irrelevante, de valorar aquello que tenemos en el campo afectivo y de saber cuidarlo, de tener una actitud crítica frente a la vida y de no ser simples borregos que siguen a la masa. De responder al odio, valor muy en alza en sociedades enfermas como la nuestra, con proposiciones positivas, haciendo que al final el odio pierda su valor, ya que no lo olvidemos, en nuestra sociedad actual, quien odia se le tiene en consideración pues es como el más "rebelde de la manada" en cambio quien actúa con moderación y responsabilidad no se le hace mucho caso, pues no hace tanto ruido y por tanto eso no vende, ejemplo claro, de que la sociedad de hoy ha perdido el sentido incluso a la hora de convivir y es un auténtico Show de Truman. De hecho, os contaré un secreto, si yo no tuviese ética ni valores y quisiera ser rico (económicamente hablando) me aprovecharía de esta sociedad enferma y escupiría odio, de forma inteligente claro, para que así se me escuchara y de esa forma podría hacer algo de dinero, pero mira que raro soy, esa hazaña no me motiva.

Si piensas que tu felicidad depende de cantidades monetarias o de si sube o baja la prima de riesgo, ya te lo aviso, va a ser complicado que seas feliz. ¡Ética! Es lo único que pido, sólo un poco de ética, con eso, podrás lograr sonreír por encima de tus posibilidades, que falta hace y que por cierto se contagia.

¿Miedo a volar?

lunes, 30 de julio de 2012


-Pasajeros del vuelo con destino a París, pasen por la puerta de embarque.

Suena de lejos por la megafonía del aeropuerto una correcta voz que nos indica que ha llegado nuestro turno. Hora de emprender el vuelo. Y entonces ahí surgen muchas dudas, ya sean los nervios de no saber donde ir, la incertidumbre de lo que vendrá o el simple regomello en la barriga fruto de las turbulencias.

Surgen ahí las dudas sobre nosotros mismos y nuestras capacidades, si estaremos a la altura, y no hablo de latitudes, o si daremos todo aquello que esperan de nosotros, mostrando nuestras debilidades, miedos y defectos. En la puerta de embarque estábamos muy cómodos, es cierto, con una apacible música clásica de fondo viendo como aterrizaban y despegaban aviones, café en mano y diario, y el confort de unos sillones de esos que no venden precisamente en IKEA, pero llega un momento de la vida en que tenemos que decidir si coger nuestro vuelo y experimentar nuevas sensaciones o quedarnos en tierra, como una estatua, consumiéndonos lentamente.

Porque hay viajes que sólo pasan una vez por nuestra vida, y no podemos dejarlos escapar, es el momento de construir nuestro viaje y asumir lo que en él pueda suceder, arriesgar y aceptar que no todo será un cuento de príncipes y princesas, pero hay que tener la valentía de dar el paso, ya que tenemos la expectativa de que ese despegue nos llevará a una felicidad que anhelamos. Es más, habrá cosas que no esperábamos y nos lleven a sorpresas positivas, y otras, seguramente negativas, compensando por tanto la balanza, pero lo importante es que ese vuelo lo cojamos juntos y tomemos asiento, pues es ahí donde todo empieza y no en el sillón de la puerta de embarque, que de tan cómodo que es puede provocarnos hasta sueño.

¿Y por qué miedo a volar? Respuesta fácil de explicar, pero complicada entender. Tenemos miedo a volar porque hay factores que no dependen de nosotros, y tememos que esas alas fallen, o que ese motor se quede parado, por mil razones, a pesar de que antes hayamos visto como funciona y hayamos tenido intensas sesiones de aprendizaje, siempre a la hora de la verdad, aparece la metafísica del miedo, la parcela de la inquietud y la pared que crea nuestra propia mente. Nos han contado de vuelos que acabaron en tragedia, y quizás hasta conozcamos alguno cercano, de ahí nuestra fobia, pero tarde o temprano, tenemos que volar, así que dejemos los miedos y las distancias ad eternum y emprendamos el camino que nos acerque a lo que realmente somos. 

-Listos para el despegue. Solicito pista. 
-¡Adelante!

Que la bruma no te impida ver el camino

lunes, 9 de julio de 2012


Hay veces que en mitad del camino, en el ascenso a lo más alto, nos desorientamos por las inclemencias del tiempo, ya sea por una tormenta que nos hace ponernos a refugio, o por una profunda y espesa bruma que hace complicado nuestro avance, hay que entender que nunca los caminos de la vida son fáciles y que muchos factores no dependen de nosotros, si no que ya nos vienen dados por motivos que no podemos explicar.

Lo importante es la convicción personal, las ganas de seguir avanzando en ese camino, muy a pesar de que haya que trazar caminos alternativos o que el final del mismo parezca imposible, la clave es no sucumbir y confiar en uno mismo, aquel dicho de "quien la sigue, la consigue" que dirían los más ancianos del lugar, sólo con el ímpetu y la decisión de vencer se acaba venciendo, y ningún factor externo, sea lluvia, niebla o bruma, nos podrá empujar para atrás. Es cuestión de confiar y ser fuertes.

Sé, que lo fácil es tirar la toalla o volver atrás pensando que ya no vas a avanzar más, o incluso la desmotivación de pensar que el esfuerzo no merecerá la pena, pero todo eso forma parte de un círculo de pesimismo creado por nosotros mismos, ya que trazamos un guión y éste no siempre se cumple tal cual lo habíamos planeado, pero no importa, recuerda que para llegar a esa meta siempre habrá diferentes caminos, caminos que incluso serán  mejores debido a que son imprevistos.

Que no te confunda la niebla del camino, tú y yo sabemos que en lo más alto nos vamos a poder ver, tocar y sentir, y nadie más lo sabe, pero no importa eso, la cuestión es ser valiente y que los estados de ánimo o la ausencia que pueda haber por momentos no caiga como una losa sobre nosotros y nos haga dudar, porque como dije antes, el camino nos llevará a la felicidad, sigamos pues en este bonito ascenso que nos hace felices.

-Mira al fondo, estoy aquí.

¿Se acabó la música?

jueves, 31 de mayo de 2012


Quizás fue efímero, dicen que lo bueno dura poco, o quizás es que no bailé con la suficiente fuerza y perdí el compás del ritmo. O Quizás es que me imaginé que juntos bailábamos y en realidad todo eran fantasías mías, no lo sé, ando perdido en la pista y todo es un mar de dudas que me inunda y que a la vez me hace verlo todo de forma pesimista, si no veo en ti esa pasión en el paso mi coordinación también se lastra y el baile se acaba, me gustaría estar equivocado, me gustaría poder bailar y llegar hasta la final con los mejores pasos, pero esa gesta puede ser papel mojado, ya que quizás donde vi a una pareja de baile en realidad lo que había era una melodía muy corta.

Me inunda el pesimismo y las dudas, me ilusioné y luego me desilusioné, tal vez fui lento y no luché por aquello que quería, o no supe dar las notas que sus oídos querían sentir, tampoco es el momento de ver en que fallé, seguramente no sea hábil para esto del baile, quizás no resulten atractivos mis giros, o no muestre la pasión que el escenario requiere, pero parece que mi nula competencia para ello me dejan sin pareja de baile, o directamente me complican el camino hacia algo en lo que creía posible.

No valgo para esto, necesito ver en ella síntomas para seguir bailando, quiero seguir aprendiendo, pero supongo que ella no quiere estar todo el día enseñándome, al alumno que no aprende, al alumno que no da el paso y se conforma, si no veo en ti el brillo de los ojos y las ganas de seguir la música yo no me veré con fuerzas para seguir, y me iré consumiendo y alejando de la pista, dejaré de ser el protagonista que siempre soñé y me conformaré con ser un mero espectador más que ve como algo que pudo ser y no fue.

Quizás esté equivocado y queda música para rato.

Lágrimas de reflexión

miércoles, 25 de abril de 2012


No se notan. No las notan. No se escuchan al golpear contra el suelo, pero están ahí. Son las lágrimas que caen por dentro fruto de la impotencia del momento, de no ver una luz al final de un oscuro túnel y un letargo que parece no tener fin. La debilidad es para los débiles, valga la redundancia, por eso no ficho en ese menester, seguramente me iría mejor en ese bando, pero la vida no ha querido darme esa virtud (o defecto) así las cosas, ejerceré el papel que siempre he sabido hacer mejor, el de coronel que parece impasible al daño, mientras los soldados se están desangrando en el campo de batalla.

Pero los generales y legionarios también lloran, lo hacen a espuertas, dentro de la comandancia general y lejos de los focos del combate, y no por ello las lágrimas son menos intensas, ves como la batalla se presenta dura, ves caer a quienes han dado todo por ti, y te hundes cada día más en un cerco similar al de los numantinos en pleno acorralamiento romano, donde te consumes, y donde desgajas a días, los pocos actos de lucidez que parece mantienes, pero al tiempo tratas de no resignarte y esperas que por obra del señor, magia o milagro la situación se invierta, y la batalla de un giro.

No lo sé, mis estrategias se congelan, me va quedando poca munición y en la trinchera el frío empieza a llegar, ya no veo el combate desde arriba como antaño, ahora tengo que imaginar como va la guerra, ya no controlo ni a mis soldados rasos, me aferro a clavos ardiendo y hago de cosas simples auténticas virtudes, no lo sé y no lo sé, las dudas me corroen, pero aún así me niego a mostrar mi debilidad, la esperanza es lo último que se pierde, así que prefiero contribuir, aunque sea de forma falsa a dar síntomas de fuerza y energía a mis soldados, para intentar remontar esta guerra que parece difícil, no os preocupéis, en mi rostro no hay lágrimas, quizás si en mi corazón, pero da igual, fui entrenado para batallar y ahora no puedo perder ya la guerra.

Quizás se han perdido batallas, pero lo importante es ganar la guerra, cambiemos esas lágrimas de pena por lágrimas de alegría, marquemos unos objetivos realistas a corto plazo y vayamos paso a paso, sin que la prisa ni la desesperación nos haga gastar más balas.

Porque sobran motivos para no tirar la toalla, que siga el combate.

Tienes la llave

lunes, 2 de abril de 2012


Es curioso, el ser humano puede conocer mundos nuevos o explorar si hay vida en marte, pero es incapaz a veces de conocerse a si mismo. Quizás la doctrina de pensamiento actual nos ha llevado al resultado de que conocer lo ajeno es más interesante que conocer lo propio, o quizás forma parte de la naturaleza intrínseca del hombre, como especie.

Me fascina saber, que incluso en las profundidades de lo desconocido, en la telaraña de pensamiento que uno cree conocer, allí dentro, alguien puede llegar, y entender mejor los mecanismos del cerebro que la propia persona en si.

Será que los seres humanos aprendemos en base a observar detenidamente las conductas y en intuir posibles movimientos, será que quien ha recibido más golpes a la lo largo de la vida tiene más capacidad de predecir por donde se adelantarán los movimientos, o será un mero don que no alcanzo a explicar. Sea como fuere, que diría el cervantino más aguerrido, hay días en los que alguien te sorprende, en los que creyendo haber dominado a una persona, te das cuenta que en realidad el dominado eres tú, no hablo de una pelea de egos, no hablo de un combate de personalidades, hablo de domino afectivo. Antaño se utilizaba la espada para marcar el territorio, o la voz, para decir que estabas allí, pero hay un arma más sutil, más directa, y que llega a lo más profundo, ese arma es el corazón, y al parecer, la numeración de mi caja fuerte, que parecía indescifrable, ha sido abierta, con sutileza, de forma suave, sin hacer ruido, pero el sonido del candado golpeando a la polea de la puerta y de la clavija denotan que esa apertura se ha producido, y que por mucha protección o doble candado que ésta posea, la verdad es quien sabe abrir tu corazón lo hará.

Tienes la llave, y lo mejor de todo es que me fío de que tengas la llave, porque sabes abrir la puerta cuando conviene, y sobretodo, sabes guardarla a buen recaudo. Utilízala como sabes, la puerta está abierta para ti, sé que tienes muchas llaves, pero el hecho de que sobretodo quieras abrir una puerta en concreto hacen que esa puerta está más abierta para ti, sólo te falta entrar. ¡Adelante!

No le tengas miedo a navegar

jueves, 16 de febrero de 2012


Hay momentos en la vida en que toca emprender un viaje hacia delante, tarde o temprano nos vemos empujados a construir nuestro barquito de papel y adentrarnos en la mar. La aventura es apasionante sin lugar a dudas, pero comprendo que al principio pueda existir preocupación y cierta incertidumbre a lo desconocido, pues desde nuestra plácida orilla tenemos miedo a que un fuerte oleaje nos lleve por delante.

Pero la historia la escriben los valientes, el nuevo mundo fue descubierto por la ambición de unos conquistadores que se dispusieron a zarpar desde tierra firme, quienes creyeron en si mismos y aceptaron retos, y es que en eso consiste la vida, en montarse en un barco y aprender a remar, aprender a escoger nuevos caminos y rutas y llegar a un nuevo puerto donde poder parar y reflexionar y al mismo tiempo poder contar nuestras vivencias en alta mar. La responsabilidad de ser nosotros quienes conducimos y hacemos nuestro trayecto, quienes diseñamos nuestro barquito y elegimos como remar, y que a su vez nos hace más fuertes.

Sé que no existe un guión de navegante y que muchas veces dejamos en tierra pertenencias y cosas valiosas, pero esos seres queridos, si de verdad lo son, van a estar ahí y nos van a desear un feliz viaje, pues van a asumir que nuestra pasión es emprender un nuevo horizonte y que ello nos reporta la felicidad. 

Reconozco que en mitad de la mar, cuando giras la cabeza y ves a lo lejos la orilla desde la que zarpaste, puede que unas lágrimas salgan de tus pupilas y nublen tu vista, pues añores tiempos pasados, pero la fuerza de mirar hacia delante y ver que ahí te espera un lugar mejor, tiene más fuerza y sólo el tiempo disipará tus dudas. Es ahí cuando verás que ya no hay vuelta atrás, que estás siendo partícipe de tu historia y que el placer de remar en libertad es algo a lo que ya no querrás ni podrás renunciar.

No dudes, el corazón te lo dicta y lo sabes, no pidas suerte ni enciendas velas, es cuestión de creer en uno mismo, es cuestión de orientar el barquito y avanzar lentamente, de demostrarte y demostrar tu valía. Lo que te espera es fabuloso, es un libro en blanco que empiezas a escribir, un libro blanco que se llama vida y que estoy convencido que dará para muchos volúmenes. Sueña, piensa, imagina, crea y dibújalo en ese libro. Hazlo realidad.

Sonríe como sabes hacerlo, con optimismo y adelante, sal a comerte el mundo. ¡A navegar!

¿Chantaje emocional? Véncelo

martes, 14 de febrero de 2012


¿Qué es el chantaje emocional? En resumidas cuentas, es la acción por la cual una persona se somete a las órdenes de otra bajo el pretexto de posibles consecuencias, que van desde la agresión física o verbal a otras acciones menores, como la posible entrada en una soledad afectiva.

El chantaje emocional, que es una de las prácticas psicológicas más extendidas se da por la conjunción de dos factores, la debilidad de quien lo practica y la servidumbre o esclavitud, de quien lo recibe, soy consciente de que salir de ese círculo vicioso a veces es complicado, ya que como dije anteriormente, quien ejerce el chantaje te ofrecerá unos objetivos tentadores a largo plazo, a los cuales el sometido no podrá decir que no, ya que éste para entonces habrá caído en su juego.

¿Por qué caemos en el chantaje? Hay muchas respuestas, pero creo que sólo una es la certera, y es el hecho de caer en la autcomplacencia, de pensar que sin esa persona nuestra vida no va a tener sentido y de creer que lo poco que tenemos es gracias a él o ella, y que por tanto, aun sabiendo que lo que tenemos no es bueno, nos conformamos pensando que sin esa persona quizás todavía sería peor. Pero vivimos engañados por una venda que cubre nuestros ojos, ya sea por inmadurez, por falta de reflexión o porque no hemos vivido las suficientes experiencias amorosas para saberlo, pero yo, que soy gato viejo en la materia, les aseguro que es tan fácil como dar el paso, saber romper con aquella persona que no te conviene y que te impide realizarte como persona  y conocer nuevas experiencias, puede parecer complicado, sobretodo al principio, y la presión es importante, incluso es posible que la otra persona no lo acepte de primeras, pero permítanme que sea algo egoísta, primero somos nosotros, y luego los demás. Es una máxima a saber.

Si quien me lee ha vivido una situación así sabrá de lo que hablo, si quien me lee está viviéndola ahora, hágame caso, hágale saber a esa persona que ya no es de su conveniencia, que pueden seguir siendo amigos si hace falta, pero que tu vida no tiene esposas ni mordazas, si das el paso, vas a tener las puertas abiertas de par en par pues la gente se va a fijar en ti, y van a valorar que seas una persona independiente y con capacidad de decidir en el día a día, vas a poseer personalidad, y eso, no sólo desde mi punto de vista, sino desde una óptica global, es muy positivo. No dudes de que esto que digo es cierto, ves con quien te hace sonreír y no con quien únicamente te hace reír de vez en cuando.

Que no te vergüenza, tienes un montón de cualidades, lo sé yo, y lo sabes tú, no has de romper con todo el pasado, no has de olvidar tampoco lo vivido, sólo corregir aquello que te impide avanzar y pasar página, pasar una etapa y entrar en una fase mucho mejor, hazlo y te sentirás mejor.

Sé que luego dirás, "Daniel tenías razón, mereció la pena, pues no podía seguir viviendo así." Da el paso, no tienes nada que perder.

 
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